Blog de Rodrigo Valencia

WELLCOME...GONE THINK YOUR BRAINS WATCH YOUR EYE

martes, 1 de julio de 2008

Café Amargo

El pocillo avanza lentamente hacia el platico de loza que reposa sobre la mesa de fibra de plástico de la atiborrada cafetería pública. La lluvia como una gran promotora de ventas ha empujado al gentío puertas adentro a sentarse en las sillas rojas de plástico. Son estos los retazos de conversaciones los que dejo a un lado para concentrarme en el simple hecho de hacer llegar un pocillo con café al plato. He de hacerlo con justeza porque detienen mi mano persistentes pensamientos de tierras lejanas, de acontecimientos que saltan por encima de la curvatura de la tierra, como pensar en las bombas llamadas racimo que son lanzadas desde aviones, algo mas no explotan y siembran campos minados, que Estados Unidos, Inglaterra, Japón y aquellos que mas las utilizan y comercian no las firmaran. Trago un sorbo de café, mi mano vacila sin avanzar mucho, que el terremoto en China matando más de 50.000 personas, sus sufrimientos me recuerdan que las lágrimas son las mismas aquí que allá. Que el ciclón de Mya Mar, por qué carajos no aceptan la ayudan que tanto necesitan. Miro a mi alrededor y me regocijo entonces al pensar que puedo tranquilamente tomar un sorbo del café mas suave del mundo y me siento un tanto culpable, la burbuja deja entonces pasar algo del exterior, ¿podrá por fin depositarse el pocillo en el platico? Que el negro Baraq Obama ganó la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos, como será esa rabia que tiene ante tanta discriminación de los gringos hacia los negros en el pasado, que hará entonces cuando sea presidente, que la Sonda Fénix esta buscando agua en Marte… súbitamente los ruidos se vuelven a escuchar la cafetería toma cuerpo y mis pensamientos salen de allí hacia el parque a medio construir. Hay una lluvia que cae y obliga a la gente a detener sus pasos para refugiarse. Se rompe entonces la burbuja y se que aquí, ahora en mi país las inundaciones han inundado la pobreza y la miseria. Todo entonces recobra su rapidez el mesero se me acerca y me dice: Señor, necesitamos la mesa, casi entonces cuando por fin el pocillo llega a la tacita. Me paro y entonces salgo del lugar con un sabor amargo en la boca.

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