He descubierto una expedita manera de viajar en el tiempo, de dar saltos portentosos hacia el futuro y es mediante de la fácil conquista de escuchar la dulce y breve palabra No.
Es que al estar rodeados de sistemas: que la legumbrería, que el sistema de salud, que las relaciones humanas, que el reclutamiento para el ejército, que la sociedad… tendríamos que rezar para que escuchemos en cada uno de estos sistemas el sencillo monosílabo No.
Cuando usted va a comprar unos tomates por ejemplo, claro! El revueltero nunca le va a decir que NO hay los que usted busca sino que SÍ hay tomates, que NO son tomates, menos que tomates podridos etc., si le hubiesen dicho que NO desde el principio, usted se hubiese ganado treinta minutos que hubiese podido usar en algo más provechoso.
Si usted está sentado en una banca esperando como será que su solicitud de autorización para un examen médico le sea aprobada, lo más seguro le digan que vuelva dentro de 15 días, cuando usted vuelve, le dirán que SÍ, pero dentro de otros 15 días. Finalmente usted lo logra, y obtiene un hermoso y categórico NO, que lo hubiese podido obtener desde el principio. Treinta días hacia el futuro.
Una bofetada, un empujón, un pellizco y aún gesto de rechazo hecho a tiempo nos ahorran días, horas y aún en una relación amorosa que empezó con unos ojos coquetos o una esperanza mal entendida.
29 horas antes de que usted saliera con un papelito en el cual están escritas las palabras TAL VEZ, usted pudiese haber obtenido un NO que le aseguraba que usted, de 23 años, SÍ va a pagar servicio militar y que NO hay ninguna esperanza de que se NO se lo lleven.
Finalmente esta sociedad debería abrir cubículos en los cuales se dilucidara de una vez por todas y en forma definitiva los NO, un cubículo para NO conseguir el trabajo que tanto necesitamos, un cubículo para NO e infinitos NO que tantos anhelamos.
Diga usted entonces por favor NO a tiempo y todos viajaremos hacia un futuro negativo, útil futuro feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario