Blog de Rodrigo Valencia

WELLCOME...GONE THINK YOUR BRAINS WATCH YOUR EYE

lunes, 17 de marzo de 2008

MÁQUINA SEMPER MÁQUINA


Una posible definición de máquina es: aquello que ejecuta por sí misma nuestros esfuerzos. Buscando la definición no encuentro la correspondencia en latín. Será que los antiguos romanos ¿tendrían otra concepción más avanzada de máquina?

Nos sentamos satisfechos con una sonrisa mientras el engendro hace las cosas, es entonces que la máquina pone una pata en terrenos desconocidos porque a veces la naturaleza nos cobra el atrevimiento de querer repetir procesos que ella no ha creado.

Forramos las leyes físicas en empaques que a veces funcionan pero a veces, también, hay fisuras que avanzan hacia nosotros como un terremoto, como un rasgón del universo.

Tres máquinas increíbles como tres patas de una mesa mecánica, las traigo a ustedes desde mi nublada memoria de cuentos de ciencia ficción. Inestable descansa su apoyo en otras dimensiones, en otros tiempos, en otras visiones… ¿las de ustedes?

Busco entonces apoyos en el robot insectoide, de rasgos faciales tenues pero humanos de Yo robot de Isaac Asimos; en su robot bicentenario usando el tiempo para volverse humano; en las máquinas teles transportadoras del ENTERPRISE que diluyen y reúnen la materia de los tripulantes para ahorrar distancias; la EMIAC, la primera computadora tan inmensa como pequeña, es la misma a la que tocamos ahora en este instante.

Primera máquina

La humanidad avanza hacia el futuro siglo 35, 36… Ya han desbordado los confines del planeta naves que aseguran precaria y atrevidamente el medio humano en pequeños espacios, gotas de planeta salpicando la infinita negrura del espacio. Y allí se necesita entonces más tierra, más material. La química ha logrado inverosímiles combinaciones, muchos materiales salen y entran al planeta en arduo transito de naves, gran desperdicio de energía para entrar y salir, entonces surge la solución última.

Utilizando una maliciosa colocación de la antimateria, los físicos conciben un agarrón perfecto, algo que se pegue al suelo y sostenga una portentosa estructura. Es entonces, cuando utilizando una médula de diamante (hechura artificial de los químicos) se eleva esta torre de babel, éste puente descomunal entre la tierra y el cosmos. El cable de diamante de 20 metros de diámetro como el diámetro de un baobab se alza a 180 kilómetros y alcanza una estación espacial. Será por donde correrá el ascensor espacial.

Cincuenta años después, la máquina planetaria está lista, tal vez la más gigantesca máquina construida hasta aquí, el año 2308. Pero también, la humanidad ha traído sus conflictos hasta ese tiempo. Ahora, explosiones sacuden la estructura, se ha desatado la guerra, el ascensor ha sido saboteado y el cable de diamante cae a tierra con fuerza descomunal. Otros ascensores en Marte y en Venus sufren lo mismo, punto suspensivos ¿qué pasará? Debe leerlo en Marte Rojo de K. Robinson.

Segunda máquina

La Inglaterra post-victoriana estaba llena de vapores, válvulas, correas y atrevida ingenuidad de los comienzos de la Revolución Industrial. Se ensamblaban máquinas pero alguien, utilizando piezas que tenía la grasa de la imaginación, concibió que el tiempo sólo era la cuarta dimensión del espacio y frente a la mirada burlona, pero luego atónita de los testigos, hizo desaparecer un pequeño modelo que desplazándose por la mesa frente a todos desapareció, no cayó de ésta sino que recorrió la cuarta dimensión, el tiempo. H.G. Wels nos monta en el tobogán del tiempo, en su prodigiosa máquina. Por las ventanillas vemos cómo el vertiginoso pasar hacia el futuro. Año 800.000: la palanca se traba, es el viaje infinito hacia el futuro pero como la maquina debe tener circunferencias y curvas, el viajero del tiempo retorna justo para verse así mismo tomando el té antes de haber empezado su viaje. La maquina del tiempo de Wels es un viaje hacia el futuro para su autor, pero para nosotros es hacia el pasado de la Inglaterra de frac e ingenuidad científica.

Tercera máquina

Y finamente, una invisible máquina, tercera máquina, que involucra elementos a gran escala de espacio, de tiempo, los combina con su particular mecanismo y los transforma en un producto final distinto del producto inicial.

Por ésta maquina una planta produce venenos en sus hojas con el fin de sobrevivir; un conejo se reproduce incesantemente, un pez desarrolla patas para adaptarse a un nuevo ambiente; un trabajador lucha contra el sueldo mínimo.

La máquina transforma la conformación de los elementos que transmiten las características, el ADN. Hay transformaciones malas y buenas pero la maquina tiene en cuenta sólo como producto final el mejor, el que sobrevive: es la selección natural.

Estamos, entonces rodeados por maquinas, simples, complejas al nivel de nuestros ojos, al nivel planetario, científicas, fabulosas, de ciencia ficción. Son esfinges, minotauros, que tienen un soporte en la ficción y otras que podremos imaginas o inventar algún día.

Utilizando, entonces un mecanismo maquinal recurro a ustedes para que apoyen sus máquinas en este espacio y las traigan, las recuerden ó las describan. No importa que no funcionen.


SE ACABÓ LA CANDELA

Se acaba el petróleo. Los millones de vehículos que arrancan, paran, frenan a cada instante en el mundo, acaban otra parte de éste; los millones de máquinas, los millones de productos, otra parte.

Es el impulso que acciona la civilización desde cuando un cavernícola notó que con él su antorcha duraba más; ¡pero se acaba! Y es por eso que en USA, el galón ha subido el doble (y en Venezuela Chávez el triple de sus gritos) a más de 100 dólares.

Las grandes compañías de petróleo están teniendo su agosto en ganancias y aún así el señor Arbusto (Bush) les alivia los impuestos. Es que detrás del petróleo se mueve la mayor cantidad de plata del mundo. ¡Pero se acaba! Tal vez en 20 años no habrá suficiente y habría que esperar 200.000 años para que nuestros desechos orgánicos (¡sí ésos también!) se conviertan el petróleo.

Entonces en USA, no se están comiendo el maíz para producir etanol, que reemplaza al petróleo, pero tendría que gastarse todo el maíz para producir sólo el 15% del petróleo que se necesita (¡¿y las arepas?!).

Última escena: pescadores de Alaska pidiendo indemnización por daños a su ambiente, a su subsistencia cuando hace años una gran compañía petrolera extrajo el petróleo y también los árboles, los animales y su supervivencia. Más de 40.000 millones de dólares en daños. Claro que otros 40.000 millones de abogados han dilatado el pago.

Ver más en www.ntimes.com/opinion

DAME EL BANANO


El mono avanza su brazo para coger la fruta y alimentarse, un acontecimiento natural y simple en la naturaleza, como millones y millones que suceden en cualquier momento. Ahora bien, como rastreadores obsesivos los científicos han observado de donde proviene y han llevado sus batas blancas, sus controles y computadores hasta allí.

En el cerebro de mono, pequeños impulsos eléctricos activan los músculos del brazo para coger la fruta. Es entonces cuando la escena cambia a un laboratorio de Pittsburg, USA. Todo ha cambiado menos el mono, la acción, las ganas de comer. Se han instalado unos electrodos en el cráneo del mono y en la zona especifica donde se producen los tenues impulsos. Un programa llamado I.B.M. aumentará estos impulsos y los unirá a las terminaciones de un brazo mecánico. El mono come la fruta con el brazo mecánico pues tiene inmovilizado el suyo. Estos impulsos son grabados para ser reproducidos directamente por el cerebro. Se ha logrado mover las máquinas mediante la simple acción de una intención de un pensamiento.

Estos adelantos científicos en el campo de la computación, de la obsesión rastreadora, de las ganas de comer del mono; pueden utilizarse luego para ayudar aquellos humanos paralizados o semiparalizados, que mediante su pensamiento moverán objetos: televisores, sillas mecánicas interruptores de luz, y otras muchas cosas las cuales se esperan no sean siniestros y/o dañinos artilugios. Finalmente, el mono avanzará su brazo, otra vez, para comer su fruta y la humanidad avanzará en un desarrollo tecnológico ¿hasta dónde? Dejemos, al menos, que el mono alcance su fruta.

Observe más detenidamente en www.ScienceDaily.com

domingo, 9 de marzo de 2008

Tirando plancha


Mediante el esfuerzo mancomunado de varias naciones lo que es de por sí notable, se ha ido construyendo un estación espacial internacional. La carrera espacial que antes eran unos pocos contendientes (Estados Unidos y Rusia). Se ha detenido a cientos de kilómetros de altura y con otros invitados, incluso países del tercer mundo, como Brasil e India. Ahora la Unión Europea ha construido un módulo que será llevado por el trasbordador Atlantis y adosado a la estación.
Allí en órbita como arañas se han construido habitáculos y módulos para experimentación científica. El sábado 9 de Febrero el trasbordador encalló en la estación donde se despliegan antenas y censores hacia el vasto océano del espacio. Una pequeñísima mirada. Claro que hay otros inquilinos de este segundo piso y que son los miles de satélites artificiales, de comunicación, medición y para otros propósitos no tan inofensivos. Es que los inquilinos del segundo piso, nosotros mismos no tenemos muy buenos antecedentes ¡Que tal si viene visita!
Ver más en: http://www.nytimes.com/pages/science/index.html

Irritación

  • Algo esta sucediendo en el sol – o al menos para los parámetros de comienzos o terminaciones de los hombres –.

Los físicos solares, aquellos que estudian el sol, ven ahora como las manchas solares aparecen hacia arriba o debajo de la mitad del sol lo que indica el comienzo de un nuevo ciclo de once años. Parece que el anterior ciclo, el 23, llegó a su máximo en el 2000 – 2002 con tormentas y actividad, luego decayó. La mancha que apareció el 4 de Enero del 2008 cumple con las características que indican que empezará otro ciclo de actividad; ahora bien no es que el sol esté cumpliendo 24 años, sino que su actividad que es un segundo de un segundo de un segundo de un segundo… de la vida del sol ha comenzado. Esta tiene energía para borrar la tierra y otros planetas en un instante.

Ver más en: http://ciencia.nasa.gov/

Desde otro punto de vista


Si miramos las cosas desde el punto de vista de una pulga mirando lo que sucede a millones y millones de kilómetros veremos entonces el sendero increíble que deja un chorro de energía proveniente de un hoyo negro que afecta a galaxias lejanas, tocando a su paso planetas y modificando su atmósfera. Dos galaxias situadas muy cerca desde el punto de vista que nos diera el viaje hacia el centro de la vía láctea.

Varios observatorios en la tierra y el espacio fueron necesarios para detectar este pantagruélico fenómeno el cual solo duró el instante de un instante… del tiempo del universo y que sucedió HACE UN MILLÓN DE AÑOS.

Ver más en: http://ciencia.nasa.gov/headlines/default.htm

OBSERVAR


“Y SIN EMBARGO SE MUEVE”, dicen que dijo Galieo Galilei cuando tuvo que renunciar a sus convicciones ante un tribunal eclesiástico que lo obligaba a sostener que la tierra era el centro del universo. El astrónomo italiano iniciador del método científico sostenía que el planeta giraba alrededor del sol. Entonces hemos girado más de 375 veces y moviéndonos como un astro más por el espacio. Ha girado también el universo alrededor de nosotros mismos, de nuestro egocentrismo e ignorancia. Si nos atrevemos entonces a darle una opción de existencia a los otros, a la naturaleza y a la ciencia podemos entonces encontrar la verdadera importancia de cada uno de nosotros.

PUNTERÍA

3000 kilos que estaban girando en órbita caen hacia nosotros.

Un satélite artificial espía caerá a principios de marzo si es que no se destruye antes en pequeños trozos. Los cuales, se espera, caigan en terrenos despoblados, como sucedió en los Ochenta. Sin embargo, los gringos temen por el combustible que contiene este satélite y que eventualmente sobrevivirá a la entrada a la atmósfera, por eso están planeando destruirlo con misiles. Aquí surgen complicaciones: una la de tener una certeza puntería; la otra la de afrontar complicaciones diplomáticas porque precisamente los Estados Unidos estuvieron en desacuerdo con desarrollar tecnología anti-satélite. Esperemos entonces que haya mano firme y se logre detener a este satélite y que no atraviese la atmósfera indemne y caiga en nuestro parque de Girardota y nos arruine la remodelación.

Ver más en: www.nasa.com

LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE




  • “Se ha detectado la colisión de galaxias posiblemente causadas por un hoyo negro. Estas se aniquilaron expulsando chorros de materias al universo circundante”. NASA, diciembre de 2007
  • “El PAPA Benedicto XVI publica este diciembre las reflexiones respecto a la trascendentalidad de esta virtud tan necesaria en el mundo moderno” Roma, diciembre 20 de 2007.

Muchas criaturas viven en las memorias de los hombres, pugnan para saltar al frente, esbozar sus gestos de tristeza, pavor, alegría. Pero siempre se desvanecen como sombras. Excepto el Apagador. Este había saltado adelante y me estaba esperando.

Hace poco creía verlo atrás de mí, como esa presencia siniestra que todos adivinamos y que casi vemos al voltear la cabeza, veía su ademán y su sonrisa malévola. Pero lo más evidente fueron sus pasos apagando estancias para siempre. A cada paso se perdían las imágenes, las caras, los recuerdos más queridos.

Creí entonces que sería como aquellas otras criaturas que había alimentado mis memorias, que morirían al transcurrir imperceptible del tiempo y que su amenaza sería poco más que un vacío aleteo de un insecto perdido. Pero desde ayer su presencia era tan evidente que lo veía en cada recodo del pueblo, tomando tinto, tomando aguardiente, montando en moto, agazapado en la sombra. Fue cuando casi me tocó. Había caminado hacia las afueras. Las calles se habían vuelto caminos. Avanzaba por el lomo verde de la manga sintiendo la creciente soledad ante la inmensa lucha del cielo y la tierra. El sol y el verde y el blanco de las nubes. Como un mar salpicado de montañas enormes, olas. Buscaba con ahínco algo en el paisaje sin saber qué era. Entonces sentí su presencia. Ví la aniquilación de las galaxias, en un momento tan inmensamente pequeño como vasta su grandiosidad. Era el propósito del Apagador de universos.

Apagar, aniquilar, destruir. Quizá era una especie de equilibrio. Desvaneciendo lo superfluo, lo que no tiene sentido, lo que no tiene futuro. No lo supe ni lo sabría. Pero el Apagador estaba allí. Voltee la cabeza…¿? Creí ver una mano que así se posaba en mi hombro. Angustia, miedo, soledad, frío. Cuando su mano me tocara suavemente el apagador apagaría mi última estancia. Y supe entonces qué estaba buscando.

Una pequeña estancia se iluminó con una luz verde. Dudé si dirigirme hacia allí, pero el apagador inició su camino hacia mí.

Desde entonces mi búsqueda es desesperada. Me refugio en las estancias que apenas vislumbro. Es muy difícil encontrarlas. La navidad ha llegado y por esta época es fácil engañarse. Sé que me quedan pocas y el Apagador me espera.

Anoche supe que hay una única sustancia en el universo contra la que no puede el apagador.

Vi como éste se retrocedía ante el campesino con el fardo que iba hacia el parque, ante los villancicos que se oían casualmente en los radios. Lo supe porque su presencia se debilitaba.

Hoy, cuando salgo a la contundente luz del día, se presencia es más definitiva. Es como si fuese a dar el paso final. Camino apresurado en busca de la sustancia. El apagador me sigue y se hace más fuerte y apaga todo a su paso. Las motos que vienen y van al pasarme se apagan. Detrás de mí va quedando un silencio ominoso y un poco reconfortante. Oigo a alguien gritar que se fue la luz. No podrán ver las novelas y noticieros (un poco reconfortante también).

Las palomas que giran incesantemente cerca al parque detienen su vuelo. Signo inconfundible de que el Apagador de universos está en el pueblo.

No me quedan estancias. La última es la oficina de la alcaldía. Allí tal vez se iluminará con la preciosa sustancia.

Entro y salgo aterrado. La última estancia no se iluminará porque el doctor no está. No puede atenderme como siempre. El apagador lo sabe y pone el pocillo de café con calma sobre la mesita de El Kiosco y se levanta. Con paso seguro se dirige hacia mí, apagando el cigarrillo y todo el parque. Pasa el puesto de veladoras y todo queda en silencio, la música del kiosco, aún las voces de la gente se menguan.

Subo las escaleras, llego al templo.

Hileras de veladoras prendidas piden con débil luz los deseos de los fieles.

Estoy aterrado. Sé que es el tiempo final. Me siento al lado de una señora que reza. Oigo pasos. Es el apagador. Se acerca. Apaga la primera hilera de veladoras fácilmente. Se consumen los deseos. El de ganarse un chance, el de conseguir novia, el de conseguir trabajo. Una a una las veladoras se apagan cuando el apagador se acerca. Quedan pocas.

Siento su presencia como antes en las afueras y sé que es mi fin. Mi última estancia se apagará y el apagador me tocara suavemente el hombro con su mano y allí acabará todo para mí o quizá no sólo para mí, porque el silencio que el apagador va dejando atrás no es sólo mío.

Última hilera. Conseguir plata, que Nacional gane la copa, pagar los servicios. Todas las veladoras apagadas, excepto una. La señora a mi lado reza por su hijo que ha desaparecido. Puedo sentir claramente el intento del apagador de universos por apagar este universo. Algún día verá de nuevo a su hijo. La veladora resiste. El apagador desiste, retrotrae sus pasos.

La señora reza. Se oye un villancico. Creo ver una figura saliendo de la iglesia.

Salgo al parque. Súbitamente retorna la energía. Canta Vicente Fernández en el bar de la esquina. Cuando regreso a casa veo que las palomas están volando de nuevo en círculos. ¿Con qué fin?

Veinte, treinta motos se apiñan en los talleres. Súbitamente se han apagado, pero no por mucho tiempo.

Reanudo mi desesperada búsqueda de la única sustancia que para el Apagador de Universos… Aquella que me permite iluminar unas cuantas estancias más… de aquellas que visualiza el campesino, que espera vender sus productos haciendo más ligero su fardo, aquellas de las que unan los villancicos, aquella que me es tan oscura, pero tan indispensable… LA ESPERANZA.}

Un cuento publicado en El Balcon

Rodrigo Valencia: El ojo adentro de las afueras


Foto tomada en El Kiosco, por el mismísimo M. H., una tarde de cualquier día de cualquier mes.


Por M. H.

Nos cansamos de verlo leyendo en la biblioteca de Comfama, en Girardota, desde altas horas de la mañana. Lo recuerdo de hace muchos años, puesto que no sé a qué visitaba yo también tanto la misma biblioteca, que fue, de alguna manera, la única del pueblo por muchos años.

Por supuesto, me escandalizaba la manera que tenía este hombre de estar sentado leyendo. Una y otra vez lo encontré con los ojos puestos sobre en un libro.

¿Qué tanto podía estar leyendo todo el día este hombre?

Con el tiempo y tras no pocas miradas mías que él nunca percibió, me enteré que como yo, leía todo lo que se le atravesara de ciencia ficción. Todo lo que se le atravesara de ciencia. Todo lo que se le atravesara de ficción, de prensa y demás cuestiones.

Una vez, incluso, lo pillé leyendo una edición blanca del Ulises de la biblioteca Confama de Girardota, que cualquier lector reconocería a distancia.

Otros días lo vi ayudando con las tareas de álgebra a los niños de la Biblioteca. Quedé sorprendido. Yo entendía que un hombre leyera libros, apasionadamente, como oficio vital, pero no entendía como ese mismo hombre podía saber al mismo tiempo de matemáticas.

Luego me enteré de que también estaba disponible para ayudar con las tareas de inglés. Y que no solamente conocía el inglés, sino que había aprendido solo a leer el inglés isabelino para leer a Shakespeare.

No diré más de este hombre. Gracias al perverso dios de los libros, que lo envuelve a uno en mil azares, terminé siendo amigo de Rodrigo Valencia. Así se llamaba. En las 70’s estudió algunos semestres de psicología en la Universidad de Antioquia, en la mismísima corte de amigos del hoy famoso Víctor Gaviria, el cineasta.

Luego se retiró de la universidad, convirtiéndose en un invisible personaje de las bibliotecas de Medellín, hasta que tuvo que venirse para Girardota, a cumplir con una especie de destino existencial.

Desde entonces, eso ya ha seis años, es uno de los pocos cerebros útiles del pueblo. Comenzó escribiendo cuentos para El Balcón y ahora traduce noticias científicas de la prensa y las revistas en inglés (veas Observatorio]).

No diré más de Rodrigo. No hablaré de sus cotidianos problemas ni de su visión del mundo. De eso se encargará él mismo en este blog.