Blog de Rodrigo Valencia

WELLCOME...GONE THINK YOUR BRAINS WATCH YOUR EYE

jueves, 27 de noviembre de 2008

El último abrazo



La triste historia de un depredador.

La distancia era la adecuada, podría sentir el peculiar ritmo de la señora al caminar. Conciente de todo, de sus tacones golpeando el piso de la acera, del paraguas a su costado. A medida que menguaba la distancia se conformaba su perfil, sus facciones. Vertiginosamente caían las capas tan arduamente construidas en su retiro. Sentía también a los otros, sus presencias; revestidas por las invisibles capas que sólo él veía. Una vez más llegó el momento final.

Ahora sus brazos aprestaron a completar la maniobra. La señora que iba a misa a esa hora de la mañana paró en seco y vió a aquel individuo levantando los brazos con ademán de agarrarla. el Paraguas se situó entonces entre los dos, rompiendo el espacio, la punta, protegida A dios gracias por una cápsula de plástico, golpeó la mejilla del asaltante cerca de la comisura de los labios forzando la boca en una sonrisa grotesca.

!Animal, Auxilio! gritó la señora, escapando por un lado. Otro fracaso. Siempre surge algo. !Maldito paraguas! Volteó pegado a los muros de ladrillo de la catedral y se asimiló a la muchedumbre del parque.

Los sonidos, las voces, los ruidos lo llevaron sin remedio otra vez a su fatídico retiro. Aquella individualidad tan preciada, lo sofocaba ahora. Pensó mientras se sentaba en un rincón del parque qué había ganado con su individualidad. Un estado largamente construido por sí mismo. Allí, después de aquel contacto final, de aquel abrazo de despedida había elaborado sus caminos que conducían a sus preciadas pertenencias. Inexorablemente había caminado más y más hacia adentro.

Tantas maravillas escondidas y secretos hasta que se dió cuenta del fatal error. Aquel abrazo de despedida fue la distante puerta perdida ahora. Podría recordar claramente la suave pero contundente curvatura del cuerpo humano, cercano y perdido despidiéndose y aún aquella leve sonrisa sardónica.

Ahora condenado a buscar esa puerta asaltaba a las personas en busca desesperada de aquel abrazo que lo comunicara de nuevo con la sociedad, liberándolo de aquella individualidad. Al principio buscaba indiscriminadamente entre las gentes, intentó abrazar al policía imbuido tal vez por el sentimiento de agradecimiento por la protección que daba a su individualidad pero desistió afortunadamente al percibir que mientras él levantaba los brazos el policía dirigía su mano amenazante al bolillo. O los intentos de abrazar al estudiante desprevenido y tratar de tocar la subyacente humanidad ansiosa de saber para solo encontrar la mirada huidiza y confundida de aquel que sólo comienza el camino. O al vendedor que ofrece la indestructible comunicación de oferta y demanda. Al mendigo inalcanzable por su miedo y su olor.

Cada abrazo fallido era un camino fallido hacia la puerta, se rompía su íntima convicción de que el abrazo era la suprema solución más valiosa que las palabras, los hechos, el final acto simbólico. Y ahora se veía reducido a un extraño depredador buscando, buscando un nimio gesto de alguien que dejara abierta la puerta hacia su humanidad. Algunas esperanzas en el futuro animaban a aquel personaje rodeado de tan densa soledad. Las fiestas de diciembre propiciaban abrazadores susceptibles de confundirse entre aquellos que despedía el año o celebraban la navidad. Pero ahora debía conformarse con el único consuelo que consiguió a las afueras del pueblo donde se le pudo ver pegado desesperadamente al único ser al que pudo acercarse, un magnífico tronco de árbol.

martes, 1 de julio de 2008

Café Amargo

El pocillo avanza lentamente hacia el platico de loza que reposa sobre la mesa de fibra de plástico de la atiborrada cafetería pública. La lluvia como una gran promotora de ventas ha empujado al gentío puertas adentro a sentarse en las sillas rojas de plástico. Son estos los retazos de conversaciones los que dejo a un lado para concentrarme en el simple hecho de hacer llegar un pocillo con café al plato. He de hacerlo con justeza porque detienen mi mano persistentes pensamientos de tierras lejanas, de acontecimientos que saltan por encima de la curvatura de la tierra, como pensar en las bombas llamadas racimo que son lanzadas desde aviones, algo mas no explotan y siembran campos minados, que Estados Unidos, Inglaterra, Japón y aquellos que mas las utilizan y comercian no las firmaran. Trago un sorbo de café, mi mano vacila sin avanzar mucho, que el terremoto en China matando más de 50.000 personas, sus sufrimientos me recuerdan que las lágrimas son las mismas aquí que allá. Que el ciclón de Mya Mar, por qué carajos no aceptan la ayudan que tanto necesitan. Miro a mi alrededor y me regocijo entonces al pensar que puedo tranquilamente tomar un sorbo del café mas suave del mundo y me siento un tanto culpable, la burbuja deja entonces pasar algo del exterior, ¿podrá por fin depositarse el pocillo en el platico? Que el negro Baraq Obama ganó la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos, como será esa rabia que tiene ante tanta discriminación de los gringos hacia los negros en el pasado, que hará entonces cuando sea presidente, que la Sonda Fénix esta buscando agua en Marte… súbitamente los ruidos se vuelven a escuchar la cafetería toma cuerpo y mis pensamientos salen de allí hacia el parque a medio construir. Hay una lluvia que cae y obliga a la gente a detener sus pasos para refugiarse. Se rompe entonces la burbuja y se que aquí, ahora en mi país las inundaciones han inundado la pobreza y la miseria. Todo entonces recobra su rapidez el mesero se me acerca y me dice: Señor, necesitamos la mesa, casi entonces cuando por fin el pocillo llega a la tacita. Me paro y entonces salgo del lugar con un sabor amargo en la boca.

Amistades Peligrosas

Minimiza un Poco...





Yo tenia 30 años el tenía 20 cuando lo conoci, hablo del Internet, puedo decir con certeza que ese amigo si que me ha hecho perder mucho tiempo. Sí, yo también he pasado las manitas por las protuberancias de una página buscando desesperadamente como entrar a los paraísos sexuales y eróticos que nos ofrecen para llegar al hecho de no tener tarjeta de crédito y por ello no poder entrar a dichos paraísos. Claro que hay también miles y miles de páginas que nos ofrecen todo los frutos, y recovecos del saber humano, bastarían tener mil años para poder acceder a dichos recovecos. Buscadores con nombres exóticos en otros idiomas, que con tan solo poner una palabra, nos conducen a lo que se ha escrito, se ha dicho, se ha visto, se ha afirmado sobre todo tema. Y que decir de estos amigos, los virtuales que tenemos en el ciberespacio, aquellos que llenan la realidad virtual, aquellos que llevamos en el hombro sin haberlos conocido, sin haberlos tocado, pero siempre queremos comunicarnos con ellos, la comunicación por la comunicacion



Que tal si por ejemplo Sócrates, Diderot, Leonardo Da vinci, se sentara como yo lo he hecho durantes tantas tardes con este amigo yendo a infinitas y numerosos lugares en todo el mundo, cuantas filosofías y cuantas interpretaciones de la realidad hubiera logrado. En cambio yo, que he pasado miles y miles de minutos en el ciberespacio sin lograr avanzar aunque sea un milímetro de profundidad y usted también por supuesto.



Escriben los filósofos y psicólogos de antes de la internet que el concepto de los otros y del mundo son conceptos muy importantes para estructurar el pensamiento. Las ficciones literarias por ejemplo el gorila asesino de Poe, aquel que era la materialización del otro, que nos esperaba en cada esquina parisina para atacarnos y matarnos y aun las ficciones modernas de los otros, los alienígenas, los seres de otros mundos, otra forma de concebir a los otros. Y que decir de las facetas desconocidas del mundo, las exploraciones, los monstruos marinos, etc. este amigo del Internet nos da otra concepción de los otros y del mundo: los otros no tienen cuerpo, los puedes eliminar con solo mover un dedo y puedes llegar a ellos aún al otro lado del mundo. El mundo ya no es redondo, solamente de un milímetro de profundidad, porque moviendo solamente un dedo, puedes llegar al otro lado.



Si alguien de la mano de este genio binario que es el Internet recorriera las millones y millones de páginas en los millones y millones de minutos le diera la vuelta al universo y regresara tratando de encontrar la enseñanza más cercana, el buscador más íntimo, las potencialidades más importantes; encontraría que al final la respuesta es su propia página, su propia personalidad o la del vecino o aquella que se encuentra con un simple apretón de manos, con una mirada, o aún, en los disgustos de cada instante de la vida cuando uno quiere apartarse ante tantas dificultades. Son aquellas páginas que están por encima de las consolas del computador, desde el mismo punto de partida más allá de la pantalla del aparato. Uno desconfía al menos entonces de este moderno Fausto que con un pequeño ademán con el dedo te presenta la infinita repetición hasta el cansancio de lugares de los que puedes salirte con una X. Este malicioso amigo nos conduce por caminos un tanto sospechosos. Debes tener tarjeta de crédito y la suficiente estupidez para entrar y la astusia para salir vertiginosamente de virtuales paraisos. Ojalá podamos encontrar algunos de ellos en los que valga la pena detenerse un poco

sábado, 10 de mayo de 2008

DE INSPECTORES, JUECES, ESTADIGRAFOS Y OTROS DEMONIOS

Nos esperan a la vera de los caminos, en los vericuetos de los discursos prontos a saltarnos, a cobrar el pequeño espacio de duda para pronunciar sus sentencias. Algunos son diablillos menores que aunque bienintencionados nos ponen zancadilla mandándonos al terreno de la estupefacción mezclada eso si con un poquito de vergüenza. Como aquellos inspectores que después de hacer un misterioso curso de materias a medio camino entre la moralidad y la perversión psicótica salvarguardan la pureza del ojo público frente a una eventual exhibición chocante. ¡Súbase la bragueta! Nos espeta certero el inspector de braguetas que andaba por ahí cuando tuvimos el fatal descuido. O bien la inspectora – de buena conservación de – la sopa – que después de hacer un ponderado análisis químico ambiental proyectado a un futuro en el cual los gérmenes de la descomposición de los alimentos interactuando con nuestras moléculas concluye: ¡No me toque la sopa que la vinagra!
O aún que aquel que somos nosotros mismos sentenciando: ¡Yo si soy bobo! Que inaugura ahí mismo un frenético círculo vicioso. Si me doy cuenta que soy bobo no soy tan bobo; sin embargo sigo creyendo que soy bobo. Sin embargo me doy cuenta que soy bobo y no soy tan bobo. Pero sigo creyendo que soy bobo… Y así hasta el infinito.
Numerosos inspectores nos esperan, nos cogen del cuello, nos ponen frente a la pared… Bueno!, figuradamente.
El inspector del clima auscultando sereno la conformación de la nube y el viento: “¡Van a caer hasta maridos!”
Si usted escapa a la admonición de los inspectores no podrá escapar a la de los jueces. Están los jueces superlativos, aquellos que tienen los preciosos datos que los impelen a sentenciar por ejemplo. “Es el restaurante más exclusivo”. Implica una ardua tarea de visitar todos los restaurante candidatos con diversos disfraces: de mendigo, de banquero, de marihuanero, de artista, de campesino y chulear a cada uno con un número que indica el menor número de golpes que los porteros le propinan al intrépido juez de tal dictamen.
“El Municipio más pacífico”. Fué un dato particularmente difícil encontrar pues requirió ir a cada municipio del área y mentarle la madre a cada parroquiano en el parque y luego contar la menor cantidad de golpes que recibían y así vaticinar al ganador. Varios jueces no regresaron a contar el cuento. Respecto a “Lo más importante es…” de un juez vestido de cortos para jugar fútbol viene de una clasificación filosófica-futbolística que permite patear a un lado las aristas no pertinentes del asunto y sentenciar con sentido altruista esta tan sudada conclusión.
Hay también afortunados estadígrafos que nos dicen datos obtenidos de primerísimas encuestas que nos cuentan de “el 87% de los colombianos son felices”, claro que tal encuesta a 3 o 4 persona que seguramente departían alegremente con los encuestadores.
Son pues éstos jueces, inspectores y estadígrafos que nos van seguramente a detener mañana para hacernos escuchar sus sentencias.


UN PERSONAJE SECUNDARIO CUENTO


Mi mirada sube por los troncos de las palmeras buscando una vía de escape, el cielo azul y blanco como el resultado de un lance de dados surgidos desde las palmas abiertas es interrumpido por la estructura de ladrillos de la Iglesia. Sé de antemano que he perdido, que es una ilusión aquella bóveda; aún sin esperar al término del trazo del solitario gallinazo sé de la naturaleza cambiante del techo que va de montaña a montaña. Su conformación me cuenta de tiempos que se arrinconan alrededor de la torre: tardes, mañanas y noches han pasado. Pero es inútil. Si pudiera dejar una marca antes de ser impulsado de nuevo hacia abajo tal vez alguien podrá algún día interpretar el azul del cielo como una puerta.
Estoy entonces a ras del suelo, ahora sí la fuerza se hace más determinante aunque trate inútilmente de buscar salidas las gentes recorren sus pasos, sigo las huellas de amores y rencores, algunos se van buscando el mar, otros regresan al hogar pero me esta vedado saberlo porque ese es mi destino. Tan claro y definitivo como el suelo que recorre. Busco los ojos de la gente y en fugaces duelos pierdo por milésima vez. No sin antes visualizar palabras, mensajes, acertijos, pero no aquella palabra que necesito y que me define y súbitamente una puerta: la mirada de un niño, como un abismo esperanzador la guardo en mi memoria. ¿Alguien podrá algún día sondearlo?
¿Cuál será esta palabra que busco? No es la del hombre con sombrero afianzado tan verdaderamente en el parque con sus tardes, noches, marcado por el reloj y penetrado en la tierra como raíces, ni encuentro la palabra que busco al lado y lado de la calle, con sus puertas abiertas a negocios y lugares. Ahora la fuerza me impele hacia arriba, la carnicería, el banco. Soy llevado por una sustancia viscosa y densa que me lleva hacia arriba sin remedio. Me detengo un momento a descansar bajo los anacrónicos aleros de las casas viejas, altísimos y allí desempolvo viejos recuerdos melancólicos de tiempos idos, alguna alma escapada del cementerios desanda sus pasos y se refugia en la sombra de los aleros y por primera vez preveo el fin del camino, quizás la palabra que busco es: MUERTE, quizás solo soy un alma en pena deshaciendo sus pasos pronta a retornar a la estrecha frialdad de la tumba. Pero no, aún no. La fuerza me impele hacia arriba dejando de lado al cementerio y luego finalmente al terminar la loma sé cual es mi destino. Las escaleras de la biblioteca. Entro y recibo como una tabla de salvación el saludo vigoroso de mis amigos y sé por qué uno me dice lo extraño que es verme entrar ahora si ya lo había hecho antes. Un hombre frente a un computador, es allí donde converge todo, es allí donde acaba la fuerza, como moscas alrededor mis caminos acaban allí. Miro por encima del hombro y leo “Mi mirada sube por los troncos de las palmeras buscando una vía de escape…” y sé que en alguna parte de este texto esta la palabra que busco, sé que también que cuando lo encuentre todo habrá terminado para mí y comprendo claramente lo que soy: Un enviado, un sondeador, a la memoria de este hombre que busca en sus recuerdos escapar a la palabra que no se define aún y que es mi destino y aún éstas solo son un añadido a mi existencia. El texto va a terminar y yo, personaje secundario, vivo y muero solamente en el pequeño ademán del dedo meñique izquierdo del hombre cuando se posa finalmente en el última letra, en el última A de la palabra que por fin nos define: TRISTEZA

viernes, 9 de mayo de 2008

TELECHICÓN


Al levantar la mano en busca del control, anticipé con fricción las hermosísimas en inteligentes mujeres, hombres simpáticos, adelantos científicos, etc. que iba a ver en la televisión. Un fogonazo. Oscuridad. El cordón de la pesada plancha se enredó en mi mano, la arrastró desde la repisa y golpeó mi frente con fuerza. Un feo chichón.
Conteniendo el dolor y con el control en la mano no iba, sin embargo, a renunciar a ver la TV. Un placer largamente cultivado durante horas frente al aparato.
La telenovela estaba en su furor. Primer plano de la protagonista que justo en ese momento desviaba la mirada abobada, veía seguramente los asistentes de la producción, los cables y las cámaras. Primer plano del interlocutor: pero un poco al costado enfocando su oreja (empieza un ardorcillo en el chichón).
Ella olvidándose sin reparo, del hecho de hablar estúpidamente frente a esta parafernalia de cámaras, habla casi gritando con un tonito inseguro (el ardor aumenta) Otro primer plano: Otros gritos con tonito.
(…) Las dos presentadores tenían idénticas sonrisa con el peligro obvio de acortarlas o prolongarlas demasiado y así caer en el desagrado del televidente, tal vez por eso procuraban balancear la situación con sus tremendos escotes. Salían y entraban al ridículo (un ardor creciente) Cuando sus discursos nos contaban historias tan trascendentales y reales como rascarse una nalga.
El ardor en el chichón se convirtió en palpitaciones lacerantes. Con agonía mi dedo se movió y cambié de canal. La lluvia blanca del canal vació su señal me recuperó un poco, con el rabillo de ojo ví la luz blanca como leche entrando del exterior, cantos de pájaros.
Ochentas cámaras enfocaban un balón en un estadio europeo se sentía una expectación inmensa, algo así como si fuese a suceder otro Big Bang. Gritos desde las tribunas, celebraban los acercamientos del balón al arco que custodiaba un tipo con aspecto simiesco con grandes guantes tratando de tapar la portería. Y sucedió el gran Big Bang, el tipo con guantes salió de la portería con la derrota en las manos. Poca cosa. La multitud a este lado y al otro de la TV se condensaba en emociones avergonzada en el fondo por jugar a esperar algo importante mientras que se preparaban para otro Big Bang.
Cuando el balón transita incesantemente entre los jugadores y luego sale por un costado me sobrecoge una gran pereza de ir por el y me doy cuenta que hace rato estoy soportando una ardorcillo en el chichón.
Mi dedo se mueve otra vez. Un canal de televisión aprisiona la naturaleza en paisajes cerrados y animales que casi posan para la cámara. Es la naturaleza en porciones hasta la próxima propaganda. Mi dedo vuelve a moverse: recetas de cocina, noticias de la farándula, presentadores hablando a favor del gobierno…
Tengo que salir a la calle…
Al salir el dolor disminuyó como por encanto, el cielo azul y blanco es como un bálsamo. Toco suavemente el chichón, casi no duele y me olvido por un momento.
Al terminar el día y después de sentir solo suaves ardores en la frente especialmente cuando paso por lugares donde tienen encendido la TV aunque extrañamente siento unas pulsadas al pasar por una heladería donde suena el Reggeaton. Regreso a casa.
Sé entonces que debo dilucidar que debo hacer. Si enciendo la Televisión el ardor insoportable no me lo permitiría. Al hacer estas cavilaciones toco mi frente sin pensarlo. El Chichón ha desaparecido.
Tomo el control, me alegro al reconocer a la protagonista de la novela como mira pensativa e inteligentemente como habla, que magnífica novela; que magnífico partido y que golazo; y estos documentales sobre la naturaleza: Qué animales tan simpáticos, que manejo de cámaras.
Finalmente mi pecho se expande de júbilo y alegría al tener al frente más de 100 canales y miles de propagandas y comerciales que me aconsejan lo que debo comprar aunque no tenga plata. Del chichón ni rastros pero extrañamente un hilito de baba se me escurre continuamente por la boca.

miércoles, 7 de mayo de 2008

LAP 1

THE GLOBAL ALDEA
LAP I


This is only my leg betwen the time river,s legs, yours or everybody,s With my broken english I put me in front of because I hate you
and I love you as well You sandwhich garbage world american eater I claim that I am sad here in my third world town cruched by a canicular sun and living with less of 90 cents of your dollarby day. However I am not sad because I have not

-a zipper in my jeans -I do not mind, they are loved strong jeans thoght no having them-THE ZIPS IDIOT- compele your dirty mind to think this is about porn ,you garbage eater And I am not sad for more of fifty years in this planet of yours I am sad because I am no happy like you garbage eater -ge- you understand why I said my love before
Soon will be another lap and I will climb down the hill The shadows will stop the light and the creatures of my town,incluyed me and you,will stop the light meaning,yes that the first .world sunset of our third would show me dragging you down the hill Who are you? you said to me crying I am bayuca the first conciensous inhabitant of the global aldea I said tighted my grasp
and forced you to be only one of yours multishapes no buyer no seller Are we in hell ?Asked you looking with fear at my paisanos going to kill ,smelt, steal like people in your third world No IDIOT they are not going to do that only to breathe the sour odor spent for today's lap ,earn what you left and live Please let me go said you when we arrived to the ALDEA'S park Okey you may go to your sofa,tv,bank, dollar but remember that this is the aldea you
have created and I bayuca will be waiting for you NEXT LAP MRS HILLARY WILL BE FORCED TO TAKE A COFFE IN THE PARK

martes, 8 de abril de 2008

El Chiste (primera parte)

La frase ya agresiva fue la mecha para desencadenar lo ocurrido.

Tres hombres crisparon sus manos y tensionaron sus gestos recorriendo el atávico camino de la violencia.

La figura de aquel pordiosero encubierta por la penumbra al lado de la iglesia invitaba, convocaba, a descubrir su rostro cubierto por una capucha de aquellas utilizadas más para adorno que para cubrirse de la lluvia.

El hombre no se movió y aquellos hombres atizados por el licor con frases como látigos animándose a sí mismos, marcando su territorio.

En un instante, solo la sonrisa y los ojos del pordiosero aparecieron. Después los destellos del metal y la muerte insensata esperando.

Súbitamente las palabras sonaron claras y contundentes, desde aquella boca y desde aquellos ojos. Y entonces el sentido de éstas apareció evidente, como un muro, como una roca eterna. Luego la risa incontenible, la única solución posible a la incongruencia de la situación. Al oírlas, los hombres distensionaron sus gestos y palabras en seco.

Aquello que el mendigo dijo, caló en los profundo y desde allí, surgió la risa, era una risa incontenible, los tres hombres se miraron entre sí y luego al pordiosero. El odio, la violencia cesó, solo el deseo del reír. En sus miradas se reconocieron y más aumentaba la risa, ahora el pordiosero se mueve, se retira, sus ojos invitan a reír, a reír.

Duerme un poquito



Heath Ledger, el famoso actor que murió hace poco de una sobredosis de drogas, una mezcla de calmantes y somníferos, estaba seguramente luchando contra la falta de sueño. Es que hay una actividad precisamente no tener actividad, el sueño: este hace parte importante de nuestra vida y es tan necesario como ganar la subsistencia, sentir placer, etc. es por eso que en ciertos campos humanos, como el de los actores famosos en donde la apariencia es tan importante, se llega a una situación en la cual se tiene que recurrir a bastones que sostienen un equilibrio precario entre la obsesión y la adicción.

Heath no es el único ejemplo de este abuso, muchos actores en el pasado, quieren simplemente vivir sin dormir, ¿también nosotros? Quien sabe que pasa por la mente de una persona sometida a estas presiones, pero se ha descubierto que se llega a un estado en el cual no importa no dormir. ¿También nosotros?

Ver más en: ScienceNews.com

Diga por favor que no

He descubierto una expedita manera de viajar en el tiempo, de dar saltos portentosos hacia el futuro y es mediante de la fácil conquista de escuchar la dulce y breve palabra No.

Es que al estar rodeados de sistemas: que la legumbrería, que el sistema de salud, que las relaciones humanas, que el reclutamiento para el ejército, que la sociedad… tendríamos que rezar para que escuchemos en cada uno de estos sistemas el sencillo monosílabo No.

Cuando usted va a comprar unos tomates por ejemplo, claro! El revueltero nunca le va a decir que NO hay los que usted busca sino que SÍ hay tomates, que NO son tomates, menos que tomates podridos etc., si le hubiesen dicho que NO desde el principio, usted se hubiese ganado treinta minutos que hubiese podido usar en algo más provechoso.

Si usted está sentado en una banca esperando como será que su solicitud de autorización para un examen médico le sea aprobada, lo más seguro le digan que vuelva dentro de 15 días, cuando usted vuelve, le dirán que SÍ, pero dentro de otros 15 días. Finalmente usted lo logra, y obtiene un hermoso y categórico NO, que lo hubiese podido obtener desde el principio. Treinta días hacia el futuro.

Una bofetada, un empujón, un pellizco y aún gesto de rechazo hecho a tiempo nos ahorran días, horas y aún en una relación amorosa que empezó con unos ojos coquetos o una esperanza mal entendida.

29 horas antes de que usted saliera con un papelito en el cual están escritas las palabras TAL VEZ, usted pudiese haber obtenido un NO que le aseguraba que usted, de 23 años, SÍ va a pagar servicio militar y que NO hay ninguna esperanza de que se NO se lo lleven.

Finalmente esta sociedad debería abrir cubículos en los cuales se dilucidara de una vez por todas y en forma definitiva los NO, un cubículo para NO conseguir el trabajo que tanto necesitamos, un cubículo para NO e infinitos NO que tantos anhelamos.

Diga usted entonces por favor NO a tiempo y todos viajaremos hacia un futuro negativo, útil futuro feliz.

lunes, 17 de marzo de 2008

MÁQUINA SEMPER MÁQUINA


Una posible definición de máquina es: aquello que ejecuta por sí misma nuestros esfuerzos. Buscando la definición no encuentro la correspondencia en latín. Será que los antiguos romanos ¿tendrían otra concepción más avanzada de máquina?

Nos sentamos satisfechos con una sonrisa mientras el engendro hace las cosas, es entonces que la máquina pone una pata en terrenos desconocidos porque a veces la naturaleza nos cobra el atrevimiento de querer repetir procesos que ella no ha creado.

Forramos las leyes físicas en empaques que a veces funcionan pero a veces, también, hay fisuras que avanzan hacia nosotros como un terremoto, como un rasgón del universo.

Tres máquinas increíbles como tres patas de una mesa mecánica, las traigo a ustedes desde mi nublada memoria de cuentos de ciencia ficción. Inestable descansa su apoyo en otras dimensiones, en otros tiempos, en otras visiones… ¿las de ustedes?

Busco entonces apoyos en el robot insectoide, de rasgos faciales tenues pero humanos de Yo robot de Isaac Asimos; en su robot bicentenario usando el tiempo para volverse humano; en las máquinas teles transportadoras del ENTERPRISE que diluyen y reúnen la materia de los tripulantes para ahorrar distancias; la EMIAC, la primera computadora tan inmensa como pequeña, es la misma a la que tocamos ahora en este instante.

Primera máquina

La humanidad avanza hacia el futuro siglo 35, 36… Ya han desbordado los confines del planeta naves que aseguran precaria y atrevidamente el medio humano en pequeños espacios, gotas de planeta salpicando la infinita negrura del espacio. Y allí se necesita entonces más tierra, más material. La química ha logrado inverosímiles combinaciones, muchos materiales salen y entran al planeta en arduo transito de naves, gran desperdicio de energía para entrar y salir, entonces surge la solución última.

Utilizando una maliciosa colocación de la antimateria, los físicos conciben un agarrón perfecto, algo que se pegue al suelo y sostenga una portentosa estructura. Es entonces, cuando utilizando una médula de diamante (hechura artificial de los químicos) se eleva esta torre de babel, éste puente descomunal entre la tierra y el cosmos. El cable de diamante de 20 metros de diámetro como el diámetro de un baobab se alza a 180 kilómetros y alcanza una estación espacial. Será por donde correrá el ascensor espacial.

Cincuenta años después, la máquina planetaria está lista, tal vez la más gigantesca máquina construida hasta aquí, el año 2308. Pero también, la humanidad ha traído sus conflictos hasta ese tiempo. Ahora, explosiones sacuden la estructura, se ha desatado la guerra, el ascensor ha sido saboteado y el cable de diamante cae a tierra con fuerza descomunal. Otros ascensores en Marte y en Venus sufren lo mismo, punto suspensivos ¿qué pasará? Debe leerlo en Marte Rojo de K. Robinson.

Segunda máquina

La Inglaterra post-victoriana estaba llena de vapores, válvulas, correas y atrevida ingenuidad de los comienzos de la Revolución Industrial. Se ensamblaban máquinas pero alguien, utilizando piezas que tenía la grasa de la imaginación, concibió que el tiempo sólo era la cuarta dimensión del espacio y frente a la mirada burlona, pero luego atónita de los testigos, hizo desaparecer un pequeño modelo que desplazándose por la mesa frente a todos desapareció, no cayó de ésta sino que recorrió la cuarta dimensión, el tiempo. H.G. Wels nos monta en el tobogán del tiempo, en su prodigiosa máquina. Por las ventanillas vemos cómo el vertiginoso pasar hacia el futuro. Año 800.000: la palanca se traba, es el viaje infinito hacia el futuro pero como la maquina debe tener circunferencias y curvas, el viajero del tiempo retorna justo para verse así mismo tomando el té antes de haber empezado su viaje. La maquina del tiempo de Wels es un viaje hacia el futuro para su autor, pero para nosotros es hacia el pasado de la Inglaterra de frac e ingenuidad científica.

Tercera máquina

Y finamente, una invisible máquina, tercera máquina, que involucra elementos a gran escala de espacio, de tiempo, los combina con su particular mecanismo y los transforma en un producto final distinto del producto inicial.

Por ésta maquina una planta produce venenos en sus hojas con el fin de sobrevivir; un conejo se reproduce incesantemente, un pez desarrolla patas para adaptarse a un nuevo ambiente; un trabajador lucha contra el sueldo mínimo.

La máquina transforma la conformación de los elementos que transmiten las características, el ADN. Hay transformaciones malas y buenas pero la maquina tiene en cuenta sólo como producto final el mejor, el que sobrevive: es la selección natural.

Estamos, entonces rodeados por maquinas, simples, complejas al nivel de nuestros ojos, al nivel planetario, científicas, fabulosas, de ciencia ficción. Son esfinges, minotauros, que tienen un soporte en la ficción y otras que podremos imaginas o inventar algún día.

Utilizando, entonces un mecanismo maquinal recurro a ustedes para que apoyen sus máquinas en este espacio y las traigan, las recuerden ó las describan. No importa que no funcionen.


SE ACABÓ LA CANDELA

Se acaba el petróleo. Los millones de vehículos que arrancan, paran, frenan a cada instante en el mundo, acaban otra parte de éste; los millones de máquinas, los millones de productos, otra parte.

Es el impulso que acciona la civilización desde cuando un cavernícola notó que con él su antorcha duraba más; ¡pero se acaba! Y es por eso que en USA, el galón ha subido el doble (y en Venezuela Chávez el triple de sus gritos) a más de 100 dólares.

Las grandes compañías de petróleo están teniendo su agosto en ganancias y aún así el señor Arbusto (Bush) les alivia los impuestos. Es que detrás del petróleo se mueve la mayor cantidad de plata del mundo. ¡Pero se acaba! Tal vez en 20 años no habrá suficiente y habría que esperar 200.000 años para que nuestros desechos orgánicos (¡sí ésos también!) se conviertan el petróleo.

Entonces en USA, no se están comiendo el maíz para producir etanol, que reemplaza al petróleo, pero tendría que gastarse todo el maíz para producir sólo el 15% del petróleo que se necesita (¡¿y las arepas?!).

Última escena: pescadores de Alaska pidiendo indemnización por daños a su ambiente, a su subsistencia cuando hace años una gran compañía petrolera extrajo el petróleo y también los árboles, los animales y su supervivencia. Más de 40.000 millones de dólares en daños. Claro que otros 40.000 millones de abogados han dilatado el pago.

Ver más en www.ntimes.com/opinion

DAME EL BANANO


El mono avanza su brazo para coger la fruta y alimentarse, un acontecimiento natural y simple en la naturaleza, como millones y millones que suceden en cualquier momento. Ahora bien, como rastreadores obsesivos los científicos han observado de donde proviene y han llevado sus batas blancas, sus controles y computadores hasta allí.

En el cerebro de mono, pequeños impulsos eléctricos activan los músculos del brazo para coger la fruta. Es entonces cuando la escena cambia a un laboratorio de Pittsburg, USA. Todo ha cambiado menos el mono, la acción, las ganas de comer. Se han instalado unos electrodos en el cráneo del mono y en la zona especifica donde se producen los tenues impulsos. Un programa llamado I.B.M. aumentará estos impulsos y los unirá a las terminaciones de un brazo mecánico. El mono come la fruta con el brazo mecánico pues tiene inmovilizado el suyo. Estos impulsos son grabados para ser reproducidos directamente por el cerebro. Se ha logrado mover las máquinas mediante la simple acción de una intención de un pensamiento.

Estos adelantos científicos en el campo de la computación, de la obsesión rastreadora, de las ganas de comer del mono; pueden utilizarse luego para ayudar aquellos humanos paralizados o semiparalizados, que mediante su pensamiento moverán objetos: televisores, sillas mecánicas interruptores de luz, y otras muchas cosas las cuales se esperan no sean siniestros y/o dañinos artilugios. Finalmente, el mono avanzará su brazo, otra vez, para comer su fruta y la humanidad avanzará en un desarrollo tecnológico ¿hasta dónde? Dejemos, al menos, que el mono alcance su fruta.

Observe más detenidamente en www.ScienceDaily.com

domingo, 9 de marzo de 2008

Tirando plancha


Mediante el esfuerzo mancomunado de varias naciones lo que es de por sí notable, se ha ido construyendo un estación espacial internacional. La carrera espacial que antes eran unos pocos contendientes (Estados Unidos y Rusia). Se ha detenido a cientos de kilómetros de altura y con otros invitados, incluso países del tercer mundo, como Brasil e India. Ahora la Unión Europea ha construido un módulo que será llevado por el trasbordador Atlantis y adosado a la estación.
Allí en órbita como arañas se han construido habitáculos y módulos para experimentación científica. El sábado 9 de Febrero el trasbordador encalló en la estación donde se despliegan antenas y censores hacia el vasto océano del espacio. Una pequeñísima mirada. Claro que hay otros inquilinos de este segundo piso y que son los miles de satélites artificiales, de comunicación, medición y para otros propósitos no tan inofensivos. Es que los inquilinos del segundo piso, nosotros mismos no tenemos muy buenos antecedentes ¡Que tal si viene visita!
Ver más en: http://www.nytimes.com/pages/science/index.html

Irritación

  • Algo esta sucediendo en el sol – o al menos para los parámetros de comienzos o terminaciones de los hombres –.

Los físicos solares, aquellos que estudian el sol, ven ahora como las manchas solares aparecen hacia arriba o debajo de la mitad del sol lo que indica el comienzo de un nuevo ciclo de once años. Parece que el anterior ciclo, el 23, llegó a su máximo en el 2000 – 2002 con tormentas y actividad, luego decayó. La mancha que apareció el 4 de Enero del 2008 cumple con las características que indican que empezará otro ciclo de actividad; ahora bien no es que el sol esté cumpliendo 24 años, sino que su actividad que es un segundo de un segundo de un segundo de un segundo… de la vida del sol ha comenzado. Esta tiene energía para borrar la tierra y otros planetas en un instante.

Ver más en: http://ciencia.nasa.gov/

Desde otro punto de vista


Si miramos las cosas desde el punto de vista de una pulga mirando lo que sucede a millones y millones de kilómetros veremos entonces el sendero increíble que deja un chorro de energía proveniente de un hoyo negro que afecta a galaxias lejanas, tocando a su paso planetas y modificando su atmósfera. Dos galaxias situadas muy cerca desde el punto de vista que nos diera el viaje hacia el centro de la vía láctea.

Varios observatorios en la tierra y el espacio fueron necesarios para detectar este pantagruélico fenómeno el cual solo duró el instante de un instante… del tiempo del universo y que sucedió HACE UN MILLÓN DE AÑOS.

Ver más en: http://ciencia.nasa.gov/headlines/default.htm

OBSERVAR


“Y SIN EMBARGO SE MUEVE”, dicen que dijo Galieo Galilei cuando tuvo que renunciar a sus convicciones ante un tribunal eclesiástico que lo obligaba a sostener que la tierra era el centro del universo. El astrónomo italiano iniciador del método científico sostenía que el planeta giraba alrededor del sol. Entonces hemos girado más de 375 veces y moviéndonos como un astro más por el espacio. Ha girado también el universo alrededor de nosotros mismos, de nuestro egocentrismo e ignorancia. Si nos atrevemos entonces a darle una opción de existencia a los otros, a la naturaleza y a la ciencia podemos entonces encontrar la verdadera importancia de cada uno de nosotros.

PUNTERÍA

3000 kilos que estaban girando en órbita caen hacia nosotros.

Un satélite artificial espía caerá a principios de marzo si es que no se destruye antes en pequeños trozos. Los cuales, se espera, caigan en terrenos despoblados, como sucedió en los Ochenta. Sin embargo, los gringos temen por el combustible que contiene este satélite y que eventualmente sobrevivirá a la entrada a la atmósfera, por eso están planeando destruirlo con misiles. Aquí surgen complicaciones: una la de tener una certeza puntería; la otra la de afrontar complicaciones diplomáticas porque precisamente los Estados Unidos estuvieron en desacuerdo con desarrollar tecnología anti-satélite. Esperemos entonces que haya mano firme y se logre detener a este satélite y que no atraviese la atmósfera indemne y caiga en nuestro parque de Girardota y nos arruine la remodelación.

Ver más en: www.nasa.com

LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE




  • “Se ha detectado la colisión de galaxias posiblemente causadas por un hoyo negro. Estas se aniquilaron expulsando chorros de materias al universo circundante”. NASA, diciembre de 2007
  • “El PAPA Benedicto XVI publica este diciembre las reflexiones respecto a la trascendentalidad de esta virtud tan necesaria en el mundo moderno” Roma, diciembre 20 de 2007.

Muchas criaturas viven en las memorias de los hombres, pugnan para saltar al frente, esbozar sus gestos de tristeza, pavor, alegría. Pero siempre se desvanecen como sombras. Excepto el Apagador. Este había saltado adelante y me estaba esperando.

Hace poco creía verlo atrás de mí, como esa presencia siniestra que todos adivinamos y que casi vemos al voltear la cabeza, veía su ademán y su sonrisa malévola. Pero lo más evidente fueron sus pasos apagando estancias para siempre. A cada paso se perdían las imágenes, las caras, los recuerdos más queridos.

Creí entonces que sería como aquellas otras criaturas que había alimentado mis memorias, que morirían al transcurrir imperceptible del tiempo y que su amenaza sería poco más que un vacío aleteo de un insecto perdido. Pero desde ayer su presencia era tan evidente que lo veía en cada recodo del pueblo, tomando tinto, tomando aguardiente, montando en moto, agazapado en la sombra. Fue cuando casi me tocó. Había caminado hacia las afueras. Las calles se habían vuelto caminos. Avanzaba por el lomo verde de la manga sintiendo la creciente soledad ante la inmensa lucha del cielo y la tierra. El sol y el verde y el blanco de las nubes. Como un mar salpicado de montañas enormes, olas. Buscaba con ahínco algo en el paisaje sin saber qué era. Entonces sentí su presencia. Ví la aniquilación de las galaxias, en un momento tan inmensamente pequeño como vasta su grandiosidad. Era el propósito del Apagador de universos.

Apagar, aniquilar, destruir. Quizá era una especie de equilibrio. Desvaneciendo lo superfluo, lo que no tiene sentido, lo que no tiene futuro. No lo supe ni lo sabría. Pero el Apagador estaba allí. Voltee la cabeza…¿? Creí ver una mano que así se posaba en mi hombro. Angustia, miedo, soledad, frío. Cuando su mano me tocara suavemente el apagador apagaría mi última estancia. Y supe entonces qué estaba buscando.

Una pequeña estancia se iluminó con una luz verde. Dudé si dirigirme hacia allí, pero el apagador inició su camino hacia mí.

Desde entonces mi búsqueda es desesperada. Me refugio en las estancias que apenas vislumbro. Es muy difícil encontrarlas. La navidad ha llegado y por esta época es fácil engañarse. Sé que me quedan pocas y el Apagador me espera.

Anoche supe que hay una única sustancia en el universo contra la que no puede el apagador.

Vi como éste se retrocedía ante el campesino con el fardo que iba hacia el parque, ante los villancicos que se oían casualmente en los radios. Lo supe porque su presencia se debilitaba.

Hoy, cuando salgo a la contundente luz del día, se presencia es más definitiva. Es como si fuese a dar el paso final. Camino apresurado en busca de la sustancia. El apagador me sigue y se hace más fuerte y apaga todo a su paso. Las motos que vienen y van al pasarme se apagan. Detrás de mí va quedando un silencio ominoso y un poco reconfortante. Oigo a alguien gritar que se fue la luz. No podrán ver las novelas y noticieros (un poco reconfortante también).

Las palomas que giran incesantemente cerca al parque detienen su vuelo. Signo inconfundible de que el Apagador de universos está en el pueblo.

No me quedan estancias. La última es la oficina de la alcaldía. Allí tal vez se iluminará con la preciosa sustancia.

Entro y salgo aterrado. La última estancia no se iluminará porque el doctor no está. No puede atenderme como siempre. El apagador lo sabe y pone el pocillo de café con calma sobre la mesita de El Kiosco y se levanta. Con paso seguro se dirige hacia mí, apagando el cigarrillo y todo el parque. Pasa el puesto de veladoras y todo queda en silencio, la música del kiosco, aún las voces de la gente se menguan.

Subo las escaleras, llego al templo.

Hileras de veladoras prendidas piden con débil luz los deseos de los fieles.

Estoy aterrado. Sé que es el tiempo final. Me siento al lado de una señora que reza. Oigo pasos. Es el apagador. Se acerca. Apaga la primera hilera de veladoras fácilmente. Se consumen los deseos. El de ganarse un chance, el de conseguir novia, el de conseguir trabajo. Una a una las veladoras se apagan cuando el apagador se acerca. Quedan pocas.

Siento su presencia como antes en las afueras y sé que es mi fin. Mi última estancia se apagará y el apagador me tocara suavemente el hombro con su mano y allí acabará todo para mí o quizá no sólo para mí, porque el silencio que el apagador va dejando atrás no es sólo mío.

Última hilera. Conseguir plata, que Nacional gane la copa, pagar los servicios. Todas las veladoras apagadas, excepto una. La señora a mi lado reza por su hijo que ha desaparecido. Puedo sentir claramente el intento del apagador de universos por apagar este universo. Algún día verá de nuevo a su hijo. La veladora resiste. El apagador desiste, retrotrae sus pasos.

La señora reza. Se oye un villancico. Creo ver una figura saliendo de la iglesia.

Salgo al parque. Súbitamente retorna la energía. Canta Vicente Fernández en el bar de la esquina. Cuando regreso a casa veo que las palomas están volando de nuevo en círculos. ¿Con qué fin?

Veinte, treinta motos se apiñan en los talleres. Súbitamente se han apagado, pero no por mucho tiempo.

Reanudo mi desesperada búsqueda de la única sustancia que para el Apagador de Universos… Aquella que me permite iluminar unas cuantas estancias más… de aquellas que visualiza el campesino, que espera vender sus productos haciendo más ligero su fardo, aquellas de las que unan los villancicos, aquella que me es tan oscura, pero tan indispensable… LA ESPERANZA.}

Un cuento publicado en El Balcon

Rodrigo Valencia: El ojo adentro de las afueras


Foto tomada en El Kiosco, por el mismísimo M. H., una tarde de cualquier día de cualquier mes.


Por M. H.

Nos cansamos de verlo leyendo en la biblioteca de Comfama, en Girardota, desde altas horas de la mañana. Lo recuerdo de hace muchos años, puesto que no sé a qué visitaba yo también tanto la misma biblioteca, que fue, de alguna manera, la única del pueblo por muchos años.

Por supuesto, me escandalizaba la manera que tenía este hombre de estar sentado leyendo. Una y otra vez lo encontré con los ojos puestos sobre en un libro.

¿Qué tanto podía estar leyendo todo el día este hombre?

Con el tiempo y tras no pocas miradas mías que él nunca percibió, me enteré que como yo, leía todo lo que se le atravesara de ciencia ficción. Todo lo que se le atravesara de ciencia. Todo lo que se le atravesara de ficción, de prensa y demás cuestiones.

Una vez, incluso, lo pillé leyendo una edición blanca del Ulises de la biblioteca Confama de Girardota, que cualquier lector reconocería a distancia.

Otros días lo vi ayudando con las tareas de álgebra a los niños de la Biblioteca. Quedé sorprendido. Yo entendía que un hombre leyera libros, apasionadamente, como oficio vital, pero no entendía como ese mismo hombre podía saber al mismo tiempo de matemáticas.

Luego me enteré de que también estaba disponible para ayudar con las tareas de inglés. Y que no solamente conocía el inglés, sino que había aprendido solo a leer el inglés isabelino para leer a Shakespeare.

No diré más de este hombre. Gracias al perverso dios de los libros, que lo envuelve a uno en mil azares, terminé siendo amigo de Rodrigo Valencia. Así se llamaba. En las 70’s estudió algunos semestres de psicología en la Universidad de Antioquia, en la mismísima corte de amigos del hoy famoso Víctor Gaviria, el cineasta.

Luego se retiró de la universidad, convirtiéndose en un invisible personaje de las bibliotecas de Medellín, hasta que tuvo que venirse para Girardota, a cumplir con una especie de destino existencial.

Desde entonces, eso ya ha seis años, es uno de los pocos cerebros útiles del pueblo. Comenzó escribiendo cuentos para El Balcón y ahora traduce noticias científicas de la prensa y las revistas en inglés (veas Observatorio]).

No diré más de Rodrigo. No hablaré de sus cotidianos problemas ni de su visión del mundo. De eso se encargará él mismo en este blog.