OBSERVATORIO

Blog de Rodrigo Valencia

WELLCOME...GONE THINK YOUR BRAINS WATCH YOUR EYE

lunes, 12 de abril de 2010


Que sucede cuando la serpiente se devora ? Hace mas de 500 años nos regalaron violentamente una serpiente infinita que con sus sesgos devoro nuestras selvas ,montañas .Le dio nombre, otro nombre, a nuestros dioses, a nuestro amores y odios y aun a cada uno nos apelo indios y nos sitúo en otra historia. Contemplando desde allí supimos de gestas de pueblos Como aquel ser poderoso y arisco que montaban los hombres de armadura que gano una batalla en los tiempos antiguos de los hombres que llegaron en barcos Supimos por el siseo de la elocuente serpiente, no ya susurrando en nuestros oídos, sino en las letras impresas de aquel loco matador de gigantes físicos e imaginarios ,de la palabra encendida clamando libertad , apelando a Dios y ya con mayúscula , de sus segas ordenados y precisos comunicando conexiones también precisas. Y así imperceptible la serpiente infinita, el idioma, nos devora nos sitúa en aquella historia antigua , nos hace vencedores y vencidos de la batalla del caballo sibarítico, pero también se devora ensimisma reconquistando de nuevo a las selvas y montañas pero con otros nombres porque es esa su naturaleza Ahora la batalla del loco es cruenta porque sus gigantes tienen otros nombres porque sus sesgos van mas allá de los cielos conformando el entero planeta a una O impresa o digital izada
Al recobrarse asimismo el idioma esa serpiente infinita incorpora historias colectivas e individuales de estos mundos nos cuenta del estúpido español, del sabio ,del devoto, del ladrón , del cruel por ella podemos nombrar la profunda tristeza del despojo la deshonra del derrotado la silenciosa elocuencia del desposeído el bullicio, la victoria .... todo cae en ese regalo ala fuerza todo se nombra se ha nombrado y se nombrara por el idioma común se podrá tal ves desandar alguna vez por el solitario individuo los laberínticos caminos , los persistentes sesgos delaserpiente en los que se ha extraviado y encontrarse con su semejante tal vez se decida entonces que hablar no es la peor alternativa

jueves, 27 de noviembre de 2008

El último abrazo



La triste historia de un depredador.

La distancia era la adecuada, podría sentir el peculiar ritmo de la señora al caminar. Conciente de todo, de sus tacones golpeando el piso de la acera, del paraguas a su costado. A medida que menguaba la distancia se conformaba su perfil, sus facciones. Vertiginosamente caían las capas tan arduamente construidas en su retiro. Sentía también a los otros, sus presencias; revestidas por las invisibles capas que sólo él veía. Una vez más llegó el momento final.

Ahora sus brazos aprestaron a completar la maniobra. La señora que iba a misa a esa hora de la mañana paró en seco y vió a aquel individuo levantando los brazos con ademán de agarrarla. el Paraguas se situó entonces entre los dos, rompiendo el espacio, la punta, protegida A dios gracias por una cápsula de plástico, golpeó la mejilla del asaltante cerca de la comisura de los labios forzando la boca en una sonrisa grotesca.

!Animal, Auxilio! gritó la señora, escapando por un lado. Otro fracaso. Siempre surge algo. !Maldito paraguas! Volteó pegado a los muros de ladrillo de la catedral y se asimiló a la muchedumbre del parque.

Los sonidos, las voces, los ruidos lo llevaron sin remedio otra vez a su fatídico retiro. Aquella individualidad tan preciada, lo sofocaba ahora. Pensó mientras se sentaba en un rincón del parque qué había ganado con su individualidad. Un estado largamente construido por sí mismo. Allí, después de aquel contacto final, de aquel abrazo de despedida había elaborado sus caminos que conducían a sus preciadas pertenencias. Inexorablemente había caminado más y más hacia adentro.

Tantas maravillas escondidas y secretos hasta que se dió cuenta del fatal error. Aquel abrazo de despedida fue la distante puerta perdida ahora. Podría recordar claramente la suave pero contundente curvatura del cuerpo humano, cercano y perdido despidiéndose y aún aquella leve sonrisa sardónica.

Ahora condenado a buscar esa puerta asaltaba a las personas en busca desesperada de aquel abrazo que lo comunicara de nuevo con la sociedad, liberándolo de aquella individualidad. Al principio buscaba indiscriminadamente entre las gentes, intentó abrazar al policía imbuido tal vez por el sentimiento de agradecimiento por la protección que daba a su individualidad pero desistió afortunadamente al percibir que mientras él levantaba los brazos el policía dirigía su mano amenazante al bolillo. O los intentos de abrazar al estudiante desprevenido y tratar de tocar la subyacente humanidad ansiosa de saber para solo encontrar la mirada huidiza y confundida de aquel que sólo comienza el camino. O al vendedor que ofrece la indestructible comunicación de oferta y demanda. Al mendigo inalcanzable por su miedo y su olor.

Cada abrazo fallido era un camino fallido hacia la puerta, se rompía su íntima convicción de que el abrazo era la suprema solución más valiosa que las palabras, los hechos, el final acto simbólico. Y ahora se veía reducido a un extraño depredador buscando, buscando un nimio gesto de alguien que dejara abierta la puerta hacia su humanidad. Algunas esperanzas en el futuro animaban a aquel personaje rodeado de tan densa soledad. Las fiestas de diciembre propiciaban abrazadores susceptibles de confundirse entre aquellos que despedía el año o celebraban la navidad. Pero ahora debía conformarse con el único consuelo que consiguió a las afueras del pueblo donde se le pudo ver pegado desesperadamente al único ser al que pudo acercarse, un magnífico tronco de árbol.